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LUISIANA BAUTISTA

Omnicanalidad en retail: más allá del e-commerce y el Pick-Up in Store 🏪

  • Foto del escritor: Luisiana Bautista
    Luisiana Bautista
  • 13 mar
  • 6 Min. de lectura


Durante años he escuchado la misma pregunta en reuniones de retail, proyectos de e-commerce y conversaciones con colegas del sector: ¿por qué la omnicanalidad sigue siendo tan difícil de implementar?


En los últimos años he tenido muchas conversaciones sobre omnicanalidad: en reuniones con líderes de retail, en proyectos profesionales e incluso en conversaciones cotidianas con amigos o familiares que compran online.

Y hay algo curioso: aunque han pasado varios años desde la pandemia, la pregunta sigue apareciendo una y otra vez.


¿Cómo se hace realmente omnicanalidad?

La omnicanalidad se ha convertido en uno de los grandes conceptos del retail moderno. Pero muchas veces se reduce a una idea demasiado simplificada: tener e-commerce y permitir que el cliente recoja su pedido en tienda.

En realidad, la omnicanalidad es mucho más que eso.

No se trata solo de abrir más canales de venta, sino de integrar la experiencia del cliente entre el mundo digital y el físico de una forma coherente.

Y aunque la tecnología es importante, muchas veces los verdaderos desafíos están en otros lugares: la cultura organizacional, la alineación entre equipos y el liderazgo que impulsa estos cambios.


1. El cliente sigue estando en el centro (aunque a veces lo olvidemos) 🎯


Existe un principio del marketing que no ha cambiado con los años: el cliente debería estar en el centro de todas las decisiones.

Suena obvio, pero en la práctica no siempre ocurre.

Muchas iniciativas omnicanal nacen desde una lógica interna —vender más, abrir nuevos canales o seguir tendencias del mercado— en lugar de partir de una pregunta mucho más simple:

👀¿Cómo podemos mejorar la experiencia del cliente?

Un cliente que puede elegir cómo comprar, cómo recibir su pedido o cómo recogerlo tiene una experiencia mucho más flexible y satisfactoria.

Y cuando la experiencia mejora, también lo hacen otros indicadores clave del negocio: la fidelidad, la recompra y la recomendación.

El boca a boca, aunque ahora pase muchas veces por redes sociales o plataformas digitales, sigue siendo uno de los motores más poderosos del crecimiento de una marca.


2. Pick-Up in Store: mucho más que una opción logística 🏬📦


Uno de los modelos omnicanal más conocidos es el Pick-Up in Store, donde el cliente compra online y recoge su pedido en tienda.

A simple vista puede parecer solo una alternativa logística. Pero bien implementado, puede convertirse en una gran oportunidad comercial.

En muchos retailers, una parte muy relevante de los pedidos online termina siendo recogida en tienda. En algunos casos, incluso entre el 50 % y el 70 % de los pedidos utilizan esta modalidad.

Esto genera algo muy valioso: tráfico de clientes en el punto de venta.

Y cuando el cliente entra en la tienda, aparecen nuevas oportunidades.

Por ejemplo, el equipo de tienda puede ofrecer productos complementarios o promociones adicionales al momento de entregar el pedido. Diferentes estudios de retail han mostrado que este tipo de interacciones puede generar incrementos de venta adicionales que en algunos casos oscilan entre un 10 % y un 20 %.

También existe otro modelo interesante: las ventas digitales asistidas desde tienda.

Un vendedor puede ayudar al cliente a realizar una compra online cuando el producto no está disponible en ese momento en la tienda física. De esta manera, la tienda sigue participando en la venta, incluso cuando el pedido se procesa digitalmente.

Este tipo de iniciativas transforman la relación entre el e-commerce y las tiendas físicas: dejan de competir entre sí y comienzan a colaborar dentro del mismo ecosistema comercial.


3. El verdadero desafío no suele ser la tecnología ⚙️


Cuando las empresas hablan de omnicanalidad, muchas veces el primer tema que aparece es la tecnología.

Cómo integrar sistemas, cómo conectar plataformas o cómo mejorar la visibilidad del inventario.

Y aunque estos elementos son importantes, en muchos casos el desafío más grande no es técnico.

Es organizacional.

La omnicanalidad implica que distintas áreas de la empresa trabajen de manera coordinada: e-commerce, tiendas físicas, logística, operaciones y tecnología.

Si cada área sigue funcionando como un silo independiente, la integración entre canales se vuelve mucho más difícil.

También aparece una pregunta clave dentro de las tiendas:

¿El e-commerce compite conmigo o me ayuda a vender más?

Si los equipos de tienda sienten que el canal digital les quita ventas, la colaboración suele ser limitada. Pero cuando se integran los objetivos y se diseñan modelos donde las tiendas también participan en el ecosistema digital, la dinámica cambia completamente.

Por eso muchas empresas están empezando a implementar modelos de incentivos o comisiones asociados a ventas digitales generadas desde tienda.

Hoy incluso muchas plataformas de e-commerce permiten registrar códigos de vendedor para atribuir una venta online a un asesor específico. Esto facilita reconocer ese esfuerzo comercial dentro del sistema.

Opciones existen. Lo importante es diseñar modelos donde todos los canales trabajen hacia el mismo objetivo.


4. El rol del liderazgo: omnicanalidad desde arriba 👥


Otro elemento que muchas veces se subestima es el papel del liderazgo.

Implementar omnicanalidad no es únicamente un proyecto del área de e-commerce.

Es una transformación que impacta procesos, operaciones, equipos y cultura organizacional.

Y cuando un proyecto de este tipo intenta impulsarse únicamente desde un área específica, suele encontrarse con muchas barreras.

No es lo mismo que el responsable de e-commerce tenga que convencer a cien o doscientas tiendas de cambiar su forma de operar, que tener una visión estratégica impulsada desde la dirección de la empresa.

Cuando el liderazgo —especialmente el CEO— entiende el valor de la omnicanalidad y la integra dentro de la estrategia del negocio, la organización completa se alinea mucho más rápido.

La omnicanalidad deja de ser “el proyecto del área digital” y pasa a ser una prioridad del negocio.


5. Omnicanalidad en la práctica: desafíos reales 📊


Cuando se habla de omnicanalidad en conferencias o presentaciones, muchas veces se muestran modelos muy avanzados.

Pero la realidad operativa de las empresas puede ser bastante distinta.

Implementar omnicanalidad implica revisar procesos, capacidades logísticas, roles dentro de las tiendas y formas de medir el desempeño comercial.

También implica reconocer que no todas las empresas parten desde el mismo punto.

No es lo mismo una empresa con cinco tiendas que una red de más de cien puntos de venta distribuidos en distintas ciudades.

La complejidad operativa cambia completamente.

Por eso, en la práctica, muchas empresas comienzan con iniciativas relativamente simples —como el Pick-Up in Store o las ventas digitales asistidas desde tienda— y van evolucionando gradualmente hacia modelos más integrados.

La omnicanalidad no es un estado que se alcanza de inmediato.

Es un proceso de evolución.


6. Omnicanalidad: por dónde empezar 🚀


Uno de los errores más comunes cuando las empresas deciden avanzar hacia la omnicanalidad es intentar implementarlo todo al mismo tiempo.

Inventarios completamente integrados, logística compleja, devoluciones cruzadas entre canales, sistemas avanzados de gestión de clientes.

Cuando se intenta construir todo a la vez, el proyecto suele volverse demasiado complejo.

La omnicanalidad funciona mejor cuando se aborda por etapas.

🔎 Antes de avanzar, vale la pena hacerse algunas preguntas clave:

¿Existe apoyo real desde la dirección de la empresa? La omnicanalidad requiere coordinación entre distintas áreas y cambios operativos importantes. Sin respaldo desde la dirección, muchas iniciativas pierden impulso rápidamente.

¿Qué experiencia queremos mejorar para el cliente? Reducir tiempos de entrega, ofrecer más flexibilidad en la recogida de pedidos o facilitar cambios entre canales pueden ser buenos puntos de partida.

¿Cuál es la dimensión del negocio? El número de tiendas, su distribución geográfica y la estructura logística influyen directamente en el modelo omnicanal que se puede implementar.

¿Cuáles son las principales limitantes actuales? A veces la barrera es tecnológica. Otras veces es operativa. Y muchas veces es cultural.

Identificar estas variables desde el inicio permite construir una hoja de ruta realista.

Y a partir de ahí, avanzar paso a paso.

La omnicanalidad no es un proyecto puntual. Es una transformación en la forma en que una empresa conecta sus canales para servir mejor a sus clientes.

Para terminar 

Si todo esto suena complejo, es normal. La omnicanalidad no es sencilla. Pero tampoco es algo que tenga que resolverse de una sola vez.

Al final, una de las habilidades más importantes para quienes trabajamos en e-commerce es la resiliencia.

Los proyectos cambian, las plataformas evolucionan, los procesos se ajustan y siempre aparecen nuevos desafíos.

Así que si tu empresa está empezando a hablar de omnicanalidad y aún no tiene todas las respuestas, no pasa nada.

Empieza por algo. Aprende en el camino. Y sigue avanzando.

Porque en el mundo del e-commerce, muchas veces lo importante no es hacerlo perfecto desde el inicio, sino empezar a construir. 🚀

 
 
 

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